04 septiembre 2018

GENEALOGÍA SCHROH

Familia Schroh
(Wölfersheim - Hessen – Alemania)

A. Grupo Johan(-n) y Ursula Keller

Johan(-n) Schroh
Ursula Keller
Maria Magdalena Schroh
Johan Ebert Schroh
Margaretha Catharina
Johan Jost Schroh
Anna Maria Schroh
Curt Kniepen

B1. Grupo Johan Ebert Schroh y Margaretha Catharina

Johan Ebert Schroh
Margaretha Catharina
Anna Maria Schroh
Johann Casper Schroh
Anna Catharina Herbert
Johan Loui Schroh
Anna Catharina Schroh
Georg Ebert Lind
Anna Barbara Schroh
Johannes Schroh
Anna Catharina Jung

B2. Grupo Anna Maria Schroh y Curt Kniepen

Anna Maria Schroh
Curt Kniepen
Johan Jost Kniepen
Augustinus Schroh

B2a. Grupo Johann Casper Schroh y Anna Catharina Herbert

Johann Casper Schroh
Anna Catharina Herbert
Anna Clara Schroh
Niclas Schroh
Johann Jost Schroh
Anna Elisabeth Schroh
Anna Catharina Schroh

B2b. Grupo Anna Catharina Schroh y Georg Ebert Lind

Anna Catharina Schroh
Georg Ebert Lind
Johannes Lind
Anna Elisabetha Lind
Anna Catharina Lind
Anna Barbara Lind

B2c. Grupo Johannes Schroh y Anna Catharina Jung

Johannes Schroh
Anna Catharina Jung
Johann Christoffel Schroh
Johann Jost Schroh
Anna Clara Schroh

03 septiembre 2018

GENEALOGÍA SCHROH (Wölfersheim)

Wölfersheim - Hessen - Alemania

Grupo Inicial

Johan(-n) Schroh
***Ursula Keller (4 hijos)

Grupo

Los hijos de Johan(-n) Schroh y Ursula Keller:
Maria Magdalena Schroh
Johan Ebert Schroh
***Margaretha Catharina (6 hijos)
Johan Jost Schroh
Anna Maria Schroh
***Curt Kniepen (2 hijos)

Grupo

Los hijos de Johan Ebert Schroh y Margaretha Catharina:
Johan Ebert Schroh
***Margaretha Catharina (6 hijos)
Anna Maria Schroh
Johann Casper Schroh
***Anna Catharina Herbert (5 hijos)
Johan Loui Schroh
Anna Catharina Schroh
***Georg Ebert Lind (4 hijos)
Anna Barbara Schroh
Johannes Schroh
***Anna Catharina Jung (3 hijos)

Grupo

Los hijos de Anna Maria Schroh y Curt Kniepen:
Anna Maria Schroh
***Curt Kniepen (2 hijos)
Johan Jost Kniepen
Augustinus Kniepen

Grupo

Los hijos de Johann Casper Schroh y Anna Catharina Herbert:
Johann Casper Schroh
***Anna Catharina Herbert (5 hijos)
Anna Clara Schroh
Niclas Schroh
Johann Jost Schroh
Anna Catharina Schroh
Anna Elisabeth Schroh

Grupo

Los hijos de Johann Casper Schroh y Anna Catharina Herbert:
Johann Casper Schroh
***Anna Catharina Herbert (5 hijos)
Anna Clara Schroh
Niclas Schroh
Johann Jost Schroh

31 agosto 2018

LA GUERRA DE LOS SIETE AÑOS

Se denomina Guerra de los Siete Años a la serie de conflictos internacionales acaecidos entre principios de 1754 y finales de 1763 para establecer el control sobre Silesia y por la supremacía colonial en América del Norte y la India. Tomaron parte, por un lado, el Reino de Prusia, el Reino de Hanóver y el Reino de Gran Bretaña junto a sus colonias americanas y, tiempo más tarde, su aliado el Reino de Portugal; y por la otra parte el Reino de Sajonia, el Imperio austríaco, el Reino de Francia, el Imperio rusoSuecia y el Reino de España, este último a partir de 1761. Se produjo un cambio de coaliciones con respecto a la guerra de Sucesión Austríaca, si bien el conflicto de Silesia y la pugna franco-británica siguieron siendo las claves.
La guerra de los Siete Años se libró entre 1754 y 1763, aunque el conflicto principal tuvo su centro entre 1756 y 1763, e implicó a la gran mayoría de las grandes potencias de la época, habiendo afectado a Europa, Norteamérica, Centroamérica, la costa occidental de África, India y las Filipinas. Los dos principales oponentes fueron Francia y Gran Bretaña.
Las principales operaciones militares de la época tuvieron lugar en este período con el intento de alcanzar la supremacía colonial en el mundo. Para la historiografía de algunos países, la denominación de la guerra cambia dependiendo de los diferentes escenarios de combate: La guerra franco-india para los Estados Unidos, para la Canadá francoparlante es conocida como la guerra de la Conquista, mientras que para la Canadá angloparlante son la guerra de los Siete Años (1754-1763), la guerra pomerania (con Suecia y Prusia entre 1757 y 1762), la tercera guerra carnática (en India) y la tercera guerra silesiana (con Prusia y Austria entre 1756 y 1763).
El conflicto entre Francia y Gran Bretaña estalló entre 1754 y 1755 cuando los británicos atacaron posiciones reclamadas por Francia en América del Norte y capturaron cientos de navíos mercantes franceses. Mientras tanto, la emergente Prusia luchaba contra Austria por la dominación dentro y fuera del Sacro Imperio Romano Germánico en la Europa Central. En 1756 las grandes potencias cambiaron de compañeros, pues Prusia estableció una alianza con Gran Bretaña, mientras que Francia y Austria dejaron su frecuente estado de enemistad formando una alianza entre ellas tras la firma del Tratado de Versalles. La alianza angloprusiana agregó a los Estados menores alemanes (especialmente Hanover) y luego a Portugal, la cual sufrió por ello una invasión franco-española. La alianza francesa con Austria agregó a sus filas a Suecia, Sajonia y España. El Imperio Ruso originalmente se alió con Austria, pero cambió de bando tras la sucesión del zarPedro III de Rusia en 1762. Los impuestos aplicados por Rusia, que financió la guerra, causaron un gran descontento en la ciudadanía, a lo que se le sumó el impuesto a la sal y el alcohol establecido por la emperatriz Isabel I de Rusia en 1759 para completar la construcción del palacio de Invierno. Al igual que Suecia, Rusia concluyó una paz separada con Prusia.
La guerra terminó con el Tratado de Parísentre Francia, España y Gran Bretaña y la Paz de Hubertusburgo entre Sajonia, Austria y Prusia en 1763. Se caracterizó en Europa por el asedio e incendio de pueblos, así como por batallas abiertas con masivas pérdidas de vidas humanas (en total perdieron la vida entre 900 000 y 1 400 000 personas).

SEGUNDO MANIFIESTO (22 DE JULIO DE 1763)

Por Gracia de Dios

1763, 22 de julio

Manifiesto de la Emperatriz Catalina II permitiendo que todos los extranjeros entren a Rusia, residan en diferentes provincias a su elección, sus derechos y beneficios.


Nosotros Catalina la segunda, Emperatriz y Autócrata de toda Rusia, de Moscú, Kiev, Vladimir, Nóvgorod, Zarina de Kazán, Zarina de Astracán, Zarina de Siberia, Señora de Pskov y Gran Duquesa de Smolensko, Duquesa de Estonia y de Liflandia, de Carelia, de Tver, de Yugra, de Perm, de Vyatka, Bulgaria y otros más; Señora y Gran Duquesa de Nóvgorod de los Países Bajos, de Chernígov, Riazán, Rostov, Yaroslav, Belozero, Udora, Obdora, Kondiisky, y Ama de toda la Región-Norte y Señora de las tierras de Iveria, de Kartalinia y Zares Georgianos y tierras de Kabardina, de Cherkesia y [Gorischen/Горских] príncipes y Señora Heredera y Soberana de otros más.


Conocemos suficientemente el extenso alcance territorial de Nuestro Imperio, entendemos, entre otras cosas, de que un número considerable de regiones siguen siendo subdesarrolladas y que fácilmente y ventajosamente podrían convertirse en aptas para el uso productivo de la población y su asentamiento. La mayoría de las tierras ocultan en su profundidad una abundancia inagotable de toda clase de minerales y de metales preciosos, y están bien provistas de bosques, ríos y lagos, y situadas cerca del mar para propósitos comerciales, son también las más convenientes para el desarrollo y el crecimiento de muchas clases de industrias, de fábricas, y de variadas instalaciones. Esto nos dió motivo a que anunciemos el manifiesto, para beneficio de todos nuestros leales, publicado el 4 de diciembre de 1762 próximo pasado. Sin embargo, ya que hicimos solamente un aviso breve de nuestro deseo a los extranjeros que quisieran establecerse en Nuestro Imperio, ahora publicamos, para una mejor comprensión de nuestra intención, el siguiente decreto que establecemos por este medio y pedimos solemnemente sea divulgado.



1.


Permitimos que todos los extranjeros vengan a Nuestro Imperio, para establecerse en todas las Provincias, según sea el deseo de cada uno.


2.


Después de su llegada, los extranjeros pueden informar sus propósitos no solamente en la Oficina Tutelar establecida para los extranjeros en nuestra residencia, sino también, si es más conveniente, al gobernador o al oficial en jefe en una de las ciudades fronterizas del Imperio.


3.


Puesto que entre esos extranjeros que quisieran establecerse en Rusia, habrá algunos que no tengan suficientes medios para pagar los costes requeridos del viaje, pueden solicitar a nuestros ministros en las cortes no nativas, que los transporten no solamente hasta Rusia bajo nuestro costo, sino también que provean del dinero para los viáticos de dicho viaje.


4.


Tan pronto como lo extranjeros lleguen a nuestra tierra y se registren en la Oficina Tutelar o en una ciudad fronteriza, se les requerirá su decisión verdadera y si desean ser alistados en el gremio de comerciantes o de artesanos, y convertirse en ciudadanos, y en qué ciudad; o si desean establecerse libremente en tierras productivas en colonias y áreas rurales, para ser agricultores u otra ocupación útil. Sin retardo, se les asignarán a estas gentes su destino, según sus propios deseos. En el registro siguiente pueden ver en cual de las regiones de nuestro Imperio hay tierras aptas que todavía están disponibles para establecerse libremente. Sin embargo, además de esas enumeradas, hay muchas más regiones de todas las clases de tierras en donde permitiremos que la gente se establezca, tal como cada uno elija para su mejor conveniencia.


5.


Inmediatamente después de la llegada de cualquier extranjero a Nuestro Imperio, cada extranjero que haya expresado su deseo en la Oficina Tutelar o en otras ciudades fronterizas de Nuestro Imperio y, según lo prescrito ya en el punto 4, ha declarado su decisión, debe tomar el juramento de lealtad de acuerdo con sus creencias religiosas.


6.


Para que los extranjeros que desean establecerse en Nuestro Imperio puedan comprender el grado de Nuestra benevolencia para su beneficio y ventaja, ésta es nuestra voluntad:


Segundo manifiesto.

1. Concedemos a todos los extranjeros que vienen a Nuestro Imperio la práctica libre y sin restricción de su religión según los preceptos y el uso de su iglesia. Aquellos que no se proponen establecer en ciudades pero sí en colonias y aldeas en tierras deshabitadas, les concedemos la libertad de construir sus iglesias y campanarios, y mantener el número necesario de sacerdotes y de los criados de la iglesia, pero no de la construcción de monasterios. Por otra parte, se advierte a cada uno por este medio que no persuada ni induzca a otros cristianos co-religiosos que viven en Rusia para aceptar su fe o para convertirlos a su comunidad religiosa, bajo pena de incurrir en el castigo más severo de Nuestra ley. Esta prohibición no se aplica a las varias nacionalidades en las fronteras de Nuestro Imperio que practican la fe Mahometana. Admitimos y permitimos que se conquiste a otros y que se lo haga conforme a la religión cristiana de una manera decente.


2. No se requerirá pagar los impuestos más leves a Nuestro tesoro, ni se forzará a ningún extranjero que ha venido a establecerse en Rusia a realizar servicios regulares o extraordinarios, ni acuartelamientos. De hecho, todos estarán exentos de todos los impuestos y tributos de la siguiente manera: los que se han establecido como colonos con sus familias en regiones hasta ahora deshabitadas gozarán de 30 años de exención; los que se han establecido, por su propio costo, en ciudades como mercaderes y comerciantes en nuestra San Petersburgo o en las ciudades vecinas de Liflandia, de Estonia, de Ingermanland, de Carelia y de Finlandia, como así también en la ciudad residencial de Moscú, gozarán de 5 años de exención de impuestos. Por otra parte, quién viene solo a Rusia, por un corto tiempo mientras establece su domicilio permanente, le será concedido un cuarto gratis por medio año.


3. A todos los extranjeros que se establezcan en Rusia para dedicarse a la agricultura o algún negocio, o emprendimientos para construir fábricas y establecimientos se le ofrecerá una mano de ayuda a través de los préstamos necesarios requeridos para la construcción de dichas industrias útiles para el futuro, especialmente para aquellas que todavía no se han construido en Rusia.


4. Para la edifición de viviendas, de adquisición de diversas especies de ganado necesario para las granjas, y del equipo necesario, así también para los víveres y las herramientas para la agricultura y la industria, cada colono recibirá el dinero necesario de Nuestro tesoro en la forma de un préstamo anticipado sin ningún interés, solo la suma capital tiene que ser devuelta después de diez años, en cuotas anuales iguales en los tres años siguientes.


5. Dejamos a la discreción de las colonias y de las aldeas establecidas la constitución y la jurisdicción interna, de una manera tal que Nuestras autoridades no interfieran con sus asuntos e instituciones internas. En otros aspectos los colonos están obligados a someterse a nuestras Leyes Civiles. Sin embargo, en caso que la gente deseara tener una guardia especial o un oficial con una guarnición de soldados disciplinados para seguridad y defensa, hasta que ellos se familiaricen un día con los habitantes vecinos, este deseo también será concedido.


6. A cada extranjero que desea establecerse en Rusia le concedemos la importación libre de franquicia aduanera de mercancías, no importa qué es, con tal que, dichas mercancías sean para el uso o de necesidad personal, y no para la venta. Sin embargo, cualquier familia que también traiga mercancías para la venta, la importación libre de las mercancías serán valoradas hasta 300 rublos, a condición de que la familia permanezca en Rusia por lo menos 10 años. Por otro lado, si desean abandonar Rusia, a la salida, deberán pagar la diferencia entre las mercaderías entrantes y salientes.


7. Los extranjeros que se han establecido en Rusia no serán alistados contra su voluntad en el ejército o en la función pública durante toda su permanencia aquí. Solamente después del lapso de los años de exención de impuestos pueden ser requeridos para proporcionar el servicio de trabajo para el país. Quienquiera que desee incorporarse al servicio militar recibirá, además de su paga regular, una propina de 30 rublos cuando se aliste en el regimiento.


8. Tan pronto como los extranjeros se hayan presentado a la Oficina Tutelar o en nuestras ciudades fronterizas y hayan declarado su decisión de viajar al interior del Imperio para establecer su asentamiento allí, recibirán inmediatamente raciones de alimento y transporte gratis hasta su destino.


9. Entre los extranjeros en Rusia que establezcan fábricas, industrias o establecimientos, que produzcan mercancías nunca antes manufacturadas en Rusia, se les permitirá vender y exportar libremente por diez años, sin pagar derechos de exportación o impuestos.


10. A los capitalistas extranjeros que construyen fábricas e industrias en Rusia a su propio costo se les permite comprar siervos y campesinos necesarios para la operación de las fábricas.


11. También permitimos a todos los extranjeros radicados en colonias o aldeas a establecer días de mercadeo y ferias anuales de mercadeo como consideren apropiado, sin tener que pagar gastos o impuesto a Nuestro tesoro.


7.


Todos los privilegios mencionados serán gozados no solamente por los que han venido a nuestro país a radicarse, sino también sus niños y descendientes, aunque éstos nazcan en Rusia, con la condición que sus años de exención serán contados a partir del día en que sus predecesores llegaron a Rusia.


8.


Después del lapso de los años estipulados de la exención, todos los extranjeros que se han establecido en Rusia estarán obligados a pagar las contribuciones moderadas ordinarias y, como nuestros otros ciudadanos, prestar servicio a su país.


9.


Finalmente, en caso de que cualquier extranjero que se haya establecido en Nuestro Imperio, para evitar cumplir con el servicio a Nuestra Autoridad desee salir del país, le concederemos la libertad de hacerlo, con tal que, sin embargo, se obligue a pagar a Nuestro Tesoro una porción de los activos que ha ganado en este país; es decir, los que han estado aquí a partir de uno a cinco años pagarán un quinto, los que han estado aquí por cinco o más años pagarán un décimo. A cada uno se le permitirá después de eso, salir a dondequiera ir.


10.


Si cualquier extranjero que desea establecerse en los dominios de Rusia, por ciertas razones, quiera asegurar otros privilegios o condiciones, además de los indicados ya, puede dirigirse por escrito o en persona a nuestra Oficina Tutelar, para señalarnos la petición. Después de examinarla, no vacilaremos en resolver el tema de una manera tal que la confianza del solicitante en Nuestra Justicia no sea decepcionada.


Dado en Peterhof, el 22 de julio de 1763, en el segundo año de nuestro gobierno.

El original es firmado de propia mano de su Majestad Imperial Supremo: Catalina.

Impreso por el Senado, 25 de julio de 1763.




EL ORIGEN DE LOS ALEMANES DEL VOLGA

Los alemanes del Volga (Wolgadeutsche)

Migraciones alemanas a Rusia (con fechas, áreas de origen, destino y volumen de contingentes especificados) en los siglos XVIII y XIX (sin referencia, fuente: Centro Argentino Cultural Wolgadeutsche). Mapa en idioma alemán.

El origen del desplazamiento de distintas comunidades alemanas a Rusia está en la política fisiocrática, en el tiempo del imperialismo, de la zarina Catalina II (La Grande), ella misma de origen alemán, casada con Pedro III (1762), quien reinaría entre los años 1762 y 1796. Esta política se plasmó, entre otras cosas, en dos decretos (uno el 4 de diciembre de 1762 y otro el 22 de julio de 1763 dirigidos, en el primer caso, a los colonos europeos en general y en el segundo a los alemanes en particular) que impulsaban  el traslado de campesinos al medio y bajo Volga (Río).

Segundo manifiesto (22 de julio de 1763)


Las razones que van a llevar a muchos alemanes específicamente a emigrar al Volga son muy variadas. Como señalan Popp y Dening (1977), son de tipo político, económico y cultural, y se concretan en dos grandes aspectos: la Guerra de los Siete Años (1756 - 1763) y los conflictos religiosos. La guerra trajo, por un lado, la destrucción y el hambre a distintas regiones europeas, como los estados alemanes de Hesse y Palatinado. Por otro lado, exigió una sangría demográfica, dado que muchos grandes propietarios (de nuevo por ejemplo en Hesse) enviaban aparte de sus siervos a combatir en las filas aliadas, en este caso Inglaterra, a cambio de dinero. Y, finalmente, prosiguió la secular carga fiscal, en esta ocasión para financiar esa guerra. Los conflictos religiosos, por su parte, se derivan de los choques entre los poderes establecidos (religiosos y seculares) y los movimientos reformadores que, como en numerosos estados alemanes, proliferan desde la Edad Media (menonitas, waldenses, etc.). Ante la represión ejercida por el poder, muchos de sus seguidores se van a ver forzados al exilio. A menudo, se sentirán atraídos por las representaciones populares sobre Catalina II y, más tarde, su hijo Alejandro I, que encarnan desde su punto de vista un cristianismo puro y ejemplar.

Las migraciones van a iniciarse como consecuencia de la llegada de agentes oficiales rusos, aunque también privados, a los estados alemanes y otras partes de Europa. En algunos casos, se van a entablar acuerdos entre la zarina y los príncipes alemanes y otros reyes, esto es, entre las casas reales europeas. Según cálculos de Popp y Dening (1977:22), el 80% de los europeos desplazados a Rusia en esta época fueron alemanes, mientras el resto se repartía entre poblaciones de lo que después han sido Suecia, Suiza, Francia, Holanda, Yugoslavia y Polonia. De ese 80% una parte importante procedía de los estados suroccidentales (Hesse, Renania, Palatinado, Westfalia y Baden - Würtemberg), como podemos ver en el mapa del inicio de esta entrada.

Los emisarios rusos llegaban a las poblaciones, reclutaban voluntarios para emigrar, los juntaban en grupos dirigidos por alcaldes y les ofrecían un contrato: los emigrantes eran animados a desplazarse a Rusia a cambio de libertad en el ejercicio de su religión (católica o protestante) y uso de su lengua, exención fiscal y de servicios al estado (militares o civiles), posesión de la tierra a perpetuidad, la posibilidad de comprar nuevas tierras y autonomía administrativa, educativa y judicial. El estado ruso prometía, asimismo, apoyo económico y logístico para la instalación de los colonos. Éstos, por su parte, se comprometían a cumplir con los objetivos de la colonización estipulados por la Corona (cultivo de determinada extensión de tierra), a devolver las ayudas recibidas y a cumplir con las leyes rusas.


Mapa de Rusia centro occidental, con la red hidrográfica del río Volga destacada (fuente: Wikicommons)
Colonias alemanas originarias en el Volga (fuente: Centro Argentino Cultural Wolgadeutsche)

Colonias alemanas del oeste del Volga (margen derecha) o Bergseite durante la República Autónoma Socialista Soviética de los Alemanes del Volga (fuente: http://www.wolgadeutsche.net)
Colonias alemanas del este del Volga (margen izquierda) o Wiesenseite durante la República Autónoma Socialista Soviética de los Alemanes del Volga (fuente: http://www.wolgadeutsche.net)

Con ello, y con los viajes de los primeros grupos de alemanes desde Lübeck (Schleswig-Holstein) hasta Kronstadt y Oraniembaum/Lomonosov, junto a San Petersburgo, comienza desde finales del siglo XVIII el desplazamiento de campesinos europeos a Rusia, que se prolongará aparentemente hasta mediados del siglo XIX (1861), cuando se decreta el fin de la servidumbre y se permite una mayor movilidad a los propios rusos, en principio.

Las comunidades del Volga, de las más importantes de campesinos europeos en Rusia (otras fueron las del Mar Negro y, en menor medida, el Cáucaso), se instalan junto a las poblaciones y explotaciones ya existentes de los rusos. Éstos habían ido penetrando, desde las campañas de Iván IV el Terrible a mediados del siglo XVI (tras la toma de Kazán en 1552 y de Astraján en 1556), en las estepas, controladas por las complejas confederaciones de pastores nómadas salidas de la descomposición de la Horda de Oro en el siglo XV: los nogai, kalmukos y kazajos; unos y otros mantienen complejas relaciones, de las que da cuenta el investigador Jodarkovsky en un excelente estudio (Khodarkovsky 2002). Los terratenientes rusos se van instalando con sus siervos en mayor número a partir del XVII gracias a la creación de fuertes o ukrainii razriad por parte de la Corona, y explotan extensivamente las mejores tierras. La presencia de los campesinos europeos, y fundamentalmente alemanes, viene a añadir un estrato más en la complicada configuración étnica de la zona, pero en cualquier caso, como decíamos más arriba, parecen ser usados no sólo para promover el desarrollo agrícola de Rusia, sino también para formar “una frontera viva que significaría un bloque humano civilizado y naturalmente una barrera contra esos indeseables invasionarios”, según las cargadas palabras de Popp y Dening (1977:36).

Las ocupaciones más antiguas se documentan en la margen derecha del Volga (y ríos tributarios), en la zona más escarpada (Bergseite), a partir del asentamiento evangélico de Dobrinka, en la provincia u oblast de Saratov. De acuerdo con los datos recogidos por estos autores (Popp y Dening 1977:36, 48, 123 - 4), entre 1764 y 1767 las aldeas (de diversas confesiones) superarán el centenar. Paralelamente a esta expansión se irán sumando nuevas fundaciones en la margen izquierda, en la llanura o estepa, y por tanto en las zonas de pradera (Weisenseite). En conjunto, a principios del siglo XX llegarán a 195 colonias. Los contingentes sumaban en 1769 unas 23.000 personas, si bien al parecer habían salido de los estados alemanes originariamente 30.000, y a mediados del siglo XIX alcanzarían las 200.000, mientras que por el censo de 1897 se sabe que llegaron a más de 400.000. Por otro lado, estos mismos autores calculan que la superficie total bajo control de las comunidades alemanas (a partir de la compra de lotes a terratenientes rusos y a los grupos indígenas, así como por la cesión de terrenos por parte de la Corona) alcanzó a principios del siglo XX 1,9 millones de hectáreas, aunque otros plantean que llegaron hasta 2.725.000 o incluso 3 millones de hectáreas (Spack 2008).

A lo largo de los años, las comunidades alemanas van creciendo aisladas, aparentemente. Por ello, conservan su idioma, su cultura, su religión, además de sus prácticas económicas y sus tradiciones domésticas y familiares. Desarrollan una importante producción agraria y artesanal. Pero nadie vive en el vacío, en realidad. Las relaciones con el estado ruso y con otras comunidades campesinas van a generar determinadas tensiones que en unos casos se resuelven, o se sobrellevan, y en otros van a acabar desencadenando nuevas migraciones. La más célebre es la que empujará a nuevos contingentes de campesinos descendientes de los alemanes del Volga al continente americano en la segunda mitad del siglo XIX.

Las poblaciones que permanecen en el Volga proseguirán con parte de sus tradiciones, si bien cada vez más integradas en la sociedad y cultura rusas. El área que ocupan tradicionalmente adquiere una cierta entidad administrativa cuando en 1871 se constituyen los municipios de los Alemanes del Volga o nemetskie volosti. Como indica Spack (2008), éstos darán lugar a principios del siglo XX, con la revolución bolchevique, a la Comuna Obrera (Trudovaya Kommuna) de los Alemanes del Volga en 1918, que a su vez será la base de la República Autónoma Socialista Soviética de los Alemanes del Volga (Nemrespublika) desde 1924.

Emblema de la República Autónoma Socialista Soviética de los Alemanes del Volga (Автономная Советская Социалистическая Республика Немцев Поволжья) (fuente: http://wolgadeutsche.net/)

En los años 40, y con motivo de las políticas de control demográfico de Stalin y el avance nazi en todo el occidente de la URSS (hasta las puertas de Moscú y el propio Volga, con la tristemente famosa batalla de Stalingrado/Volgogrado) en la Segunda Guerra Mundial, la República es abolida y las poblaciones de origen alemán irremediablemente erradicadas del gran valle. Para ello, fundamentalmente, fueron deportadas a Siberia, donde fueron obligadas a instalarse. Desde allí y otros lugares de la actual Federación Rusa algunos miembros de esas comunidades y algunos entusiastas mantienen hoy viva su tradición, o intentan recuperar incluso los restos materiales de su civilización, como los autores y colaboradores de la excelente web Geschichte der Wolgadeutschen (www.wolgadeutsche.net).

Sabemos también de algunos encuentros entre estos descendientes de alemanes en Siberia (normalmente llamados rusos alemanes) y los que provienen de los que emigraron de Rusia a finales del XIX. Volvamos a éstos para seguir con nuestra historia.

Los objetivos, como parte de esa política fisiócrata e imperialista, eran la explotación económica (principalmente agrícola) y la defensa del territorio frente a los grupos nómadas, vinculados formalmente con las confederaciones herederas del imperio mongol, aunque quizás también se buscaba neutralizar las amenazas cernidas sobre el proyecto imperial por parte de destacados caudillos o líderes campesinos, como Stepan Razin y Emelian Pugachev, y sus seguidores (alzados en 1670 y 1772 - 1774, respectivamente). De acuerdo con Spack (2008), la apelación a los extranjeros (o rusos evadidos, es decir, huidos aparentemente por la comisión de delitos), y no a los propios rusos residentes en los territorios de la corona, se justifica por el sistema de la servidumbre, que tenía ligados indefectiblemente a los campesinos a sus señores, si bien quizás también influyeron las destrezas y conocimientos técnicos atribuidos a las poblaciones alemanas y europeas en general.


Los alemanes del Volga y sus descendientes en Argentina

Mapa de la expansión del imperio ruso, fuente: J. M. Fernández Ros y otros (2009): Historia del mundo contemporáneo. 1° bachillerato. Madrid: Santillana, pág. N° 115

A ello se añade, en segundo lugar, el servicio militar obligatorio para toda la población, incluidos los alemanes del Volga, implantado por Alejandro II a mediados del XIX, que dejaba sin efecto la exención reconocida desde tiempos de Catalina II. En tercer lugar, especialmente desde los reinados de Alejandro III y Nicolás II, desde finales del siglo, se lleva a cabo una política de rusificación de la población, que buscaba homogeneizar el país a todos los niveles (económico, social, cultural), supuestamente para afianzar el poderío del Imperio, y que va a conllevar, entre otras cosas, una presión sobre estas comunidades alemanas en el Volga. Finalmente, también influyó un recrudecimiento de las condiciones ambientales, con sucesivas sequías, especialmente en 1871.

De nuevo de acuerdo con Popp y Dening (1977:123 - 4 y 129 - 36), la primera causa de las migraciones de la segunda mitad del siglo XIX se refiere a la propiedad de la tierra. Los colonos descendientes de los alemanes llegados a finales del siglo XVIII van a ir aumentando sus propiedades, como hemos visto más arriba. Sin embargo, no tanto como hubieran querido, pues en el caso de las tierras entregadas por la Corona les será aplicado el sistema tradicional de distribución de la tierra en cada “comunidad campesina” o mir. Éste no permitía una acumulación de tierras acorde con el crecimiento demográfico de estos grupos, dado el mantenimiento de su carácter comunal generación tras generación. Para acceder a la propiedad privada, estos campesinos debían desplazarse a otros lugares, como Siberia (cuyo dominio en manos de Rusia culmina en la segunda mitad del XIX, junto con el Asia central o Turkestán, como podemos ver en el mapa).

Por todo ello, en la segunda mitad del siglo XIX numerosos descendientes de los europeos llegados a Rusia retoman el camino de la emigración fuera de Rusia, y ello a pesar de las nuevas ofertas de la Corona para la instalación en las nuevas zonas de frontera, en esta ocasión el Cáucaso y el extremo oriental de Siberia, donde la conquista avanzaba y se requería de población leal al Imperio, en principio, para colonizar y afianzar el control del territorio. Los contingentes se dirigirán principalmente a América: Canadá, Estados Unidos, México, Brasil y Argentina.

Aunque ya habían emigrado muchos rusos de múltiples orígenes geográficos (entre otros, alemán) y culturales (judíos) a América en el siglo XIX, y especialmente a Estados Unidos, las migraciones de alemanes del Volga corresponden a los años 70. La migración a Estados Unidos y Canadá comienza en 1872, a Brasil entre 1873 y 1876, y a Argentina entre 1877 y 1878. Posteriormente, en el siglo XX, se documenta la instalación de distintas comunidades, especialmente de menonitas, en México en 1922 y 1927, y en Uruguay y Paraguay en fechas no precisadas.

La instalación en Argentina, que podemos seguir a través del estudio de Popp y Dening (1977: 137 y ss.), supuso el traslado de unas 1.000 personas en varios buques (el Salier y el Montevideo) desde el puerto de Bremen hasta Buenos Aires entre fines de 1877 y principios de 1878. En este caso también hubo una llamada a los posibles inmigrantes en los meses previos, que se concretó en la Ley Básica Nº 817 de Inmigración y Colonización (19 de octubre de 1876), a instancias del presidente Nicolás de Avellaneda, en las gestiones del Comisario General de Colonización, Carlos Calvo, destinado en París y encargado de atraer a los colonos hacia Argentina (agosto de 1877), y en la firma de un convenio entre los representantes de 200 familias de alemanes del Volga y el Comisario General de Inmigración de la República de Argentina (3 de septiembre de 1877). Todo ello se produce en el contexto de interesantes debates sobre la necesidad de recibir población foránea, como los que tuvieron lugar en el Senado argentino en noviembre de 1877 y conducirían a la instalación de la primera colonia, la de Hinojo, en la provincia de Buenos Aires.

Los objetivos por parte del gobierno argentino son similares en cierto sentido a los del estado ruso a finales del siglo XVIII: el desarrollo económico (agrícola y ganadero), pero también la defensa (en principio pasiva) del territorio, recién conquistado a los grupos autóctonos y por tanto en liza con ellos, especialmente con los del sur y oeste de la provincia de Buenos Aires a partir de la llamada “Campaña del desierto” (1878 - 1885).

Las primeras colonias fueron Hinojo, en la provincia de Buenos Aires, fundada en enero de 1878, y General Alvear, en Entre Ríos, también en enero de 1878. En torno a ellas irán surgiendo en los años posteriores otras, como Valle María, Salto, San Francisco, Spazenkutter, etc., en torno a General Alvear, y Santa María, San José, Santa Trinidad, Arroyo Corto, Cascada, etc., en la provincia de Buenos Aires. Aquí hay una lista completa de las colonias existentes hoy en día, que incluyen, además de las de las provincias citadas, otras en Santa Fe, Misiones, Corrientes, El Chaco, Córdoba, La Pampa, Neuquén y Río Negro.

Las tierras de los colonos fueron, en algunos casos, entregadas por el estado, a raíz de la Ley de Expropiación de 1878, y en otros casos eran compradas por grupos de campesinos a terratenientes absentistas; algunos, como el coronel Ángel Plaza Montero, habían adquirido las fincas como consecuencia de su participación en campañas contra las poblaciones indígenas, como la “Campaña del Desierto”. En algunos casos, como el de la colonia General Alvear (Entre Ríos), el Estado quiso impedir la formación de aldeas y someter a los colonos a una nueva organización, en teoría para lograr una explotación más intensiva, imponiéndoles el sistema de chacras o pequeños lotes independientes. La resistencia y determinación de los colonos permitieron que prevaleciera el modo comunitario de explotación que traían consigo desde el Volga, junto con otras tradiciones, como los modelos urbanísticos, la religión, el idioma. Al parecer, los colonos procedentes de los Weisenseite mantuvieron con más éxito algunas de sus tradiciones (por ejemplo, constructivas) que los que venían de los Bergseite.

Hoy en día se siguen produciendo migraciones, sobre todo por la falta de tierras para los nuevos efectivos demográficos, y por ello encontramos descendientes de los alemanes del Volga en el Gran Buenos Aires y en torno a los polos industriales de Rosario y Córdoba.

GENEALOGÍA SCHROH

Familia Schroh (Wölfersheim - Hessen – Alemania) A. Grupo Johan(-n) y Ursula Keller Johan(-n) Schroh U rsula Keller ...